El representante del organismo, Tobias Adrian, señaló que la tokenización va más allá de acelerar los pagos y de los activos programables. Puede reducir liquidaciones que hoy tardan varios días, al tiempo que traslada los riesgos desde los intermediarios tradicionales hacia la infraestructura: los contratos inteligentes, la DLT y los proveedores de servicios. Al mismo tiempo, la falta de estándares comunes y de una regulación coordinada podría conducir a la fragmentación de las plataformas y a nuevas fuentes de riesgo sistémico. El informe del FMI coincide con las conclusiones de PwC y Moody’s. También señalan el potencial de la tokenización para mejorar la eficiencia de la liquidación y la transferencia de derechos, pero la vinculan con riesgos sistémicos. Los reguladores tienen una ventana estrecha para definir normas sobre activos de liquidación, gobernanza, interoperabilidad y el papel de los bancos centrales. Esto determinará si la tokenización se convierte en un factor de eficiencia o en una fuente de amenazas sistémicas. En Estados Unidos, la SEC está considerando una posible «exención experimental» para probar plataformas de valores tokenizados antes de crear un régimen regulatorio de largo plazo.